LA IGLESIA EN AMERICA DE JUAN PABLO II: P. Neuhaus burla a Obispos Latinoamericanos por Marcos y Luisa Zwick [página 2 de 3]
P. Neuhaus como calvinista A P. N. no se le puede culpar mucho por su omisión de Mateo 25 y las Bienaventuranzas. El fue criado y estuvo activo la mayoría de su vida adulta en el ambiente Protestante de EUA, donde Mateo 25 no domina como un valor de los Evangelios, sino es el calvinismo el que domina. De acuerdo al Cardenal George de Chicago, muchos católicos están también influenciados por el calvinismo. Algunos son católicos calvinistas - aun algunos que vienen de familias donde el catolicismo ha sido practicado por generaciones. Este pensamiento religioso dice que si uno trabaja fuerte, Dios lo recompensará materialmente. Mejor aun, el éxito material es un signo de la bendición de Dios. P. N. aparentemente cree que el calvinismo es la respuesta a los países Latino Americanos. Asombrosamente, el sugiere que sus problemas económicos deben ser la culpa de la Iglesia Católica en América Latina debido a su falta de calvinismo. El recomienda a la Iglesia que cultive la ética descrita por Max Weber: "Lo que puede hacer la Iglesia Católica para cultivar actitudes y practicas que soporten a la empresa económica es inmenso. Hace muchos años, Max Weber escribió sobre las conexiones entre el capitalismo y la 'ética protestante,' y los observadores de hoy notan que la actividad misionera protestante en América Latina está típicamente acompañada de un incremento dramático de la empresa económica" Nombramiento en Roma -(Appointment in Rome), p. 84) Este pensamiento calvinista ocasiona permeabilidad en nuestra cultura, en lugares en los que ni nos damos cuenta. Uno de los libros más populares de la literatura infantil en los EUA es un ejemplo perfecto. "El pequeño motor que pudo" (The Little Engine that Could) inculca la idea que si trabajas fuerte y piensas fuerte tu puedes sobrepasar cualquier obstáculo. Cuando Luisa trabajó en la Biblioteca Publica de Houston como especialista en la literatura para niños del idioma español, fue molestada por un director de una compañía que insistía en tener una historia comparable del folklore Latino Americano, o una historia original en español con este tema. El la quería para enseñarles a los empleados Mexicano Americanos de la grandeza de la ética del trabajo. Luisa no lo pudo convencer que no existía en la literatura infantil en español. La literatura hispánica no es calvinista. El calvinismo ha trabajado para los directores de compañía grandes (CEO's), incluyendo a los altos ejecutivos católicos, muchos de los cuales reciben millones de dólares de paga, pero no funciona para la mayoría de los hispánicos y otros de países del tercer mundo. Tomemos a María Elena, por ejemplo. María Elena, de edad de 15 años, probó el calvinismo y el capitalismo de los CEO's donde ella trabajaba cosiendo camisas en la fabrica de GAP del Salvador. Ella quería desesperadamente salir de la pobreza y tener una mejor vida para su familia. Ella trabajó duramente siempre mas de 60 horas a la semana, pensó duro, y aun rezó duramente, como la historia. "El pequeño motor que pudo" (The Little Engine that Could). En este libro infantil un pequeño motor no podía sobrepasar una abrupta inclinación, pero seguía pensando positivamente y repitiendo, "yo creo que puedo," "yo creo que puedo ," y finalmente lo logró. María Elena trató y probó lograrlo, no perdiendo un solo día de trabajo, siempre llegando a tiempo, siempre obedeciendo a su supervisor, y yendo al baño solamente una vez en la mañana y otra en la tarde (ella practicó el calvinismo), pero la compañía no le quería pagar para seguir viviendo. Su familia vivió al margen de la existencia humana. Ella se sintió específicamente mal cuando la compañía GAP vendía las camisas que ella hacía a $25.00 dólares mientras que a ella se le pagaba $0.16 centavos de dólar para hacerla. Tantas María Elenas han venido a la Casa Juan Diego con la esperanza de ganar unos pocos dólares para mandar a casa para que sus familias puedan en efecto comer e ir a la escuela. El calvinismo está profundamente engarzado en el sueño estadounidense. Siendo un nuevo católico P. N. puede no estar familiarizado con la lista de pecados que claman al cielo por venganza uno de los cuales es "privar a una persona de sus salarios." Debido a que los Norteamericanos creen que todos pueden practicar el calvinismo, los salarios de esclavitud no ofenden a nadie, ni siquiera a un sacerdote. Michael Novak, cuyo trabajo es citado en el libro de Neuhaus como llave para hacer al catolicismo compatible con el estilo de capitalismo de EUA, ha dicho que es pecado para aquellos que trabajan por salarios de esclavitud, el quejarse de la disparidad en sus salarios con el del CEO, puesto que el pecado de envidia es condenado en el libro del Deuteronomio. Otro sacerdote muy respetado, P. Avery Dulles, S.J., defiende los salarios de esclavitud como mejores que el que no haya salarios. El pueda que no comprenda que las políticas neo-conservadores de "libre comercio" han exprimido y eliminado tantos negocios pequeños que puede que sea verdad que ya no haya otros trabajos. P. N. y las Encíclicas Pensamos haber encontrado vestigios de Dorothy Day y Peter Maurin en los escritos de P. N. cuando recién lo encontramos, debido a su costumbre de citar encíclicas. Sin embargo, observamos por años que el citaba solo una encíclica (Centesimus Annus), y entonces partes muy limitadas de la misma, con el objeto de hablar en favor de la economía neoliberal/neoconservadora. P. N. dedica varias páginas en este libro a su interpretación de Centesimus Annus (C.A. tiene 11 referencias en su índice) y ha hecho referencias frecuentes a lo mismo en sus entrevistas sobre el Sínodo, castigando a los Obispos por no hacer énfasis en lo mismo. Contradice al Papa Los neoconservadores católicos demandan en una mano, de ser los intérpretes del pontificado de Juan Pablo II, pero en la otra mano, mucho de lo que ellos defienden es contrario a la enseñanza social católica. Nombramiento en Roma (Appointment in Rome) no es la primera vez que P. N. ha contradicho directamente al Papa. Con el objeto de promulgar justicia, Centesimus Annus pide por un cambio en "estilos de vida establecidos con el objeto de limitar el despilfarro y los desperdicios de los recursos ambientales y humanos." De acuerdo con las declaraciones publicadas de P. N., esta fue una "línea de desperdicio," en la encíclica, "un vestigio, un fragmento retórico que en alguna forma se introdujo en el texto" y por lo tanto debe ser ignorado. P. N. y sus amigos Michael Novak, George Weigel y el libertario Robert Sirico han publicado extensamente en soporte de su economía, citando solamente dos o tres párrafos de Centesimus Annus, dejando de lado todo su interés en el Bien Común global y en el ejercicio de los "derechos sociales económicos." Llamado a cambiar nuestras vidas y nuestros estilos de vida P. N. se debe haber quedado sorprendido al encontrar que el Papa Juan Pablo II pidió nuevamente como parte de la conversión para los católicos un cambio en la forma completa de vida y estilo de vida en La Iglesia en América, Capitulo III, "Camino de conversión," nos dice que el encuentro con el Jesucristo vivo nos impele a la conversión, una conversión que "No se trata sólo de un modo distinto de pensar a nivel intelectual, sino de la revisión del propio modo de actuar a la luz de los criterios evangélicos." El Papa continua, "La conversión favorece, por tanto, una vida nueva, en la que no haya separación entre la fe y las obras en la respuesta cotidiana a la universal llamada a la santidad. Superar la división entre fe y vida es indispensable para que se pueda hablar seriamente de conversión. En efecto, cuando existe esta división, el cristianismo es sólo nominal" No. 26). La llamada a la conversión, comunión y solidaridad significa cambiar nuestras vidas boca arriba, una conversión que debe cambiar todas nuestras vidas, "no una parte de la vida, sino la vida toda guiada por el Espíritu Santo" (No. 29) de tal manera que podamos asimilar los valores de los evangelios que contradicen las tendencias dominantes del mundo. Llamado a la Santidad Hoy en día, aquellos que hablan de santidad, son generalmente considerados como conservadores por ciertos grupos de la Iglesia, aunque esto se consideraba como radical en el tiempo en que P. John Hugo y Dorothy Day del movimiento del Trabajador Católico, insistían que la santidad era para todos. El documento del Sínodo hermosamente deletrea lo que significa santidad en una forma que la misma Dorothy podría haberlo hecho, una forma que no podría llamarse ni liberal ni conservadora. La nueva forma de vida llamada por La Iglesia en América depende de una auténtica espiritualidad cristiana, alimentada sobre todo por una constante vida sacramental, "por ser los Sacramentos raíz y fuente inagotable de la gracia de Dios, necesaria para sostener al creyente en su peregrinación terrenal" (No. 29), y la oración. La oración "conducirá poco a poco a adquirir una mirada contemplativa de la realidad, que le permitirá reconocer a Dios siempre y en todas las cosas; contemplarlo en todas las personas; buscar su voluntad en los acontecimientos" (No. 29). El documento insiste que esta espiritualidad no se opone a las responsabilidades de la vida cristiana: "En el camino de la santidad, Cristo es el punto de referencia y el modelo a imitar: El es el Santo de Dios y fue reconocido como tal (cf. Mc 1, 24). El mismo nos enseña que el corazón de la santidad es el amor, que nos conduce incluso a dar la vida por los otros (cf. Jn 15,13). Por ello, para imitar la santidad de Dios, como se ha manifestado en Jesucristo su Hijo, "no es otra cosa que prolongar su amor en la historia, especialmente hacia los pobres, enfermos, e indigentes (cf. Lc 10, 25ss)" (No. 30). P. N. olvidó incluir esta visión de amor a los pobres y los dolientes en Nombramiento en Roma (Appointment in Rome), al animar a que se unan a las fuerzas con los fundamentalistas en lo que ellos algunas veces llaman una teología de la prosperidad. Los Obispos Latino Americanos, burlados Una de las cosas que mas nos perturbó del libro de P. N. y las recientes entrevistas que dio sobre el Sínodo fue su denigración de los Obispos Latino Americanos. Estos Obispos hicieron frecuentes referencias al clamor de los pobres en sus países y aun a la sujeción de su gente a un sistema económico injusto. P. N. describió sus comentarios simplemente como residuos y sobras de una teología de la liberación fracasada. El Santo Padre no habla en esta forma dura de la teología de la liberación en el documento. Se hace énfasis sobre la opción por los pobres en todo el documento, aunque no exclusivamente. El sí pregunta, en la sección bajo "El Desafío de las Sectas," como lo hicieron algunos Obispos del Sínodo, "Si una pastoral orientada de modo casi exclusivo a las necesidades materiales de los destinatorios no haya terminado por defraudar el hambre de Dios que tienen esos pueblos, dejándolos así en una situación vulnerable ante cualquier oferta supuestamente espiritual." (No. 73) Como muchos de los Obispos Latino Americanos hablaron de la situación económica desesperada en sus países, P. N. aparentemente agitado empezó a referirse a los Obispos Latino Americanos y a sus "relinchos" y sus "quejas," describiéndolos como vacas que mastican y rumian su alimento. El hizo énfasis sobre su "confusión" y retórica repetitiva," su falta de entrenamiento en economía y aun su teología confusa. El pensó que los Obispos Latino Americanos exhibían una "mentalidad de asedio." En su libro, P. N. ridiculiza las "frases gastadas" de los Obispos tales como la "La economía que reduce al hombre a solamente ser un medio," "Evangelizar el orden económico," "Poner a la gente antes que a las utilidades." P. N. se olvido de indicar, como lo hizo el Papa, que "la constante dedicación a los pobres y destituidos emerge en la doctrina social de la Iglesia, que incesantemente invita a la comunidad cristiana a un compromiso para sobrepasar cualquier forma de explotación u opresión." Padre N. ciertamente no mencionó que, "Es una cuestión no solo de aliviar las necesidades mas serias y apremiantes a través de acciones individuales aquí y allá, sino de descubrir las raíces del mal y proponer iniciativas para convertir las estructuras sociales, políticas, y económicas más justas y fraternales. |