La peregrinación de Dorothy Day continúa en la Casa Juan Diego

HOSPITALIDAD ES MARTIRIO:

Hasta las rodillas en po po

Ahora ya sabemos porque a nadie le gusta hacer hospitalidad.
Estamos hasta las rodillas en po po.

Nada funciona, nada fluye. "Retroceder" toma un nuevo sentido, ya no
hay refuerzos, pero lo que baja vuelve a subir.

No es un espectáculo agradable. "Doc" de Plomerías Crown," seguía
diciendo que podíamos emplear el escusado sin preocupación, pero se
necesitaría una cantidad de siquiatras para hacernos sentir mejor con su
manera terapéutica que era: "Lo oscuro baja y lo amarillo es blando."
No se da cuenta que es como un globo proverbial que uno aprieta y el
aire se va al otro lado. Lo mismo pasa con las cañerías. Lo que baja
en un lugar sube en el otro.

Nos dimos cuenta que no podíamos alojar más gente en nuestra casa de los hombres. ¡Era un espanto!

Mientras tanto teníamos que hacer algo con nuestros cincuenta huéspedes. La teoría de Doc no sostenía el agua y mucho menos el po po.

Inmediatamente empezamos a buscar lugares a donde llevar a los hombres para que los albergaran por varios días mientras Crown arreglaba las cañerías.

Al primer lugar que acudimos fué a la Misión de Puertas Abiertas.
Conocemos a Steve Bolton y pensamos que nos ayudaría. Aceptaron a doce de nuestros alojados con un tanto de desconfianza. Habíamos llamado de antemano y nos dijeron que aceptarían a doce hombres porque ellos nos conocían y también porque sabían que era sólo por unos pocos días porque, seguramente, Crown ya habría arreglado todo para entonces.

Fuimos enseguida al Ejército de Salvación con doce huéspedes. Sabemos que es un buen lugar. Les llamamos antes y nos dijeron: "Vénganse todos."

Llegamos con los doce hombres y tan pronto se cerró la puerta detrás de
nosotros, tres hombres más grandes que Alaju-won (un jugador de los
Houston Rockets) gritaron: "¡Arriba contra la pared, arriba contra la
pared!" y "¡Quiténse los sombreros!" Hasta nosotros queríamos tirarnos al suelo, a pesar de que hemos hecho este trabajo por muchos años y no nos asustamos tan facilmente. Nunca hemos visto hombres tan asustados. Pensamos que nadie se quedaría pero, afortunadamente, tenían confianza en nosotros y se quedaron. En realidad no había otro lugar a donde ir.

Les explicamos que el Ejército de Salvación trata con algunas personas
malas de la calle en Houston, y es por ello que tienen que ser rígidos.
Les recordamos que algunos hombres que no obtienen lo que quieren de la Casa Juan Diego, nos dicen que van a regresar para matarnos. Así que hay hombres rudos por todos lados.

Los nuevos inmigrantes de habla española tienen mucho miedo de los
afro-americanos que hablan inglés. En realidad hay muchos
afro-americanos que hablan español. Son de Honduras, Nicaragua, la
República Dominicana o Colombia. Ellos también comparten ese temor. Esperáramos que un día todos lleguen a entenderse los unos a los otros. Todos son pobres.

Le dimos al Ejército de Salvación un cheque por $252.00 dólares para que albergaran a los hombres por tres días, el tiempo que necesitaba Crown para arreglar las cañerías.

Como todavía teníamos más hombres que acomodar, nos ofrecimos a
ayudarlos con el transporte a aquéllos que tuviesen familiares o amigos
en otras ciudades. Cuando nos encontramos todos en la estación del
autobús, toda la gente desamparada se reunió allí junto a nosotros y se
formó un grupo tan grande que los asistentes del cherife vinieron y
querían detenernos por crear un motín.

Pudimos poner, más o menos doce personas en el autobús, y nos regresamos al lugar donde el Doc de Crown describía como: "Lo oscuro baja y lo amarillo es blando" para atender a los que quedaban.

¿Qué hacer con el resto? Pensamos en un motel barato, pero cuando nos
estábamos dirigiendo al motel un grupo de hombres estaba regresando de la Misión de Puertas Abiertas. "Esos hombres nos van a matar,"
dijeron. Era ya muy tarde para explicarles que la Misión tiene que tratar con algunos de los hombres más violentos de las calles de Houston y por eso tienen que ser estrictos. Les recordamos de algunos de los hombres
rudos de la Casa Juan Diego que se emborrachan y que quieren golpear a todos.

El motel nos aceptó a nosotros y a nuestro dinero. Fué una negociación
muy divertida, en inglés, en español y vietnamés. Pusimos cuatro
hombres en cada cuarto y les dejamos cobijas extras y comida para varios días ya que sabíamos que Crown arreglaría todo en varios dias. ¡Fué más barato que el Ejército de Salvación!.

Regresamos a la Casa Juan Diego a ver como iban las cosas en la casa de los hombres. Nos portamos como San Pedro de Alcántara que durante años no levantaba la cabeza para poder concentrarse mejor. Nosotros no levantamos la vista porque no queríamos ver a otros hombres sin casa porque ya no los podríamos ayudar. No podíamos darles la cara.

Mientras tanto Crown trajo una de esas máquinas grandes qué (pensamos) podría abrir cualquier tubo. No lo hizo. Llamaron al supervisor que dijo que el lunes enviaría un grupo que lo arreglaría todo.

El lunes mandaron otro grupo con el mismo aparato para abrir el caño.
¡No resultó!

Después de varios días de llamarlos y molestarlos, Crown mandó un grupo para escarbar. El personal cambia y el idioma cambia cuando se trata de escarbar "po po profundo," ahora todos hablan español. Esto ha sucedido antes y nosotros esperamos usar nuestro español. Probablemente que Crown estaba conciente de que nuestra casa es de habla española.

La primera cosa que tuvimos que hacer fué escribir un cheque de más de novecientos dólares a Crown antes de que una pala tocara el suelo
(nosotros hemos pagado una fortuna a Crown por todas nuestras casas,
pero eso parecía no tener ninguna importancia).

Malas Noticias

Después de escarbar por un rato, Crown nos anunció que tenía malas
noticias. Nos dijeron que la tubería de la ciudad que se conectaba con
la nuestra estaba quebrada y que la ciudad tendría que arreglar esto
primero.

Después de algún tiempo vino el equipo de la ciudad. Pero ellos dijeron que era la culpa de Crown.

El siguiente día Crown mandó otro grupo a investigar, solo para decirnos que era la culpa de la ciudad.

Mandaron otro grupo para investigar y decir que era la culpa de Crown.
Después de días de culparse el uno al otro y nuestras llamadas diarias,
uno de los hombres de la ciudad nos dijo que el "supervisor de todos los
supervisores" iba a venir al día siguiente. El vino y dijo que Crown
tenía que arreglarla.

Lo hicieron. Los tres o cuatro días se volvieron catorce. Finalmente
podíamos dejar de mirar hacia abajo y de nuevo recibir a nuestros
huéspedes.

Voto de Hospitalidad

Escribimos esto para compartir nuestras frustraciones acerca de la
hospitalidad y el porque nuestros fondos para destituidos no van siempre
diréctamente hacia la hospitalidad. Es así como se puede entender que
alguien nos ha sugerido que necesitamos un voto de hospitalidad para
continuar con este trabajo como el voto de no-violencia de Eileen Egan.

Recientemente alguien nos mencionó que ya habían pasado por la fase de la hospitalidad, queriendo decir que ellos ya no hacen hospitalidad,
sino que han pasado a una fase más profunda, tal como "cambiando de
estructura."

La hospitalidad es la cosa más dificil que nosotros hacemos. Siempre
alguien está enfermo o enojado o borracho. Los bebés nacen cada hora.
La gente tiene que encontrar un lugar a donde cambiarse. Los
inmigrantes llaman a la Parroquia San José para decirles que nosotros no somos bastante buenos cuando rehusamos darles algo que no podemos ofrecerles.

O después de recibir una cama, comida, ropa, medicina, cuidado dental y médico y transporte a donde ellos quieren ir, llegan con unas cuantas
latas oxidadas de comida de alguna iglesia y nos preguntan porque
nosotros no podemos ser tan buenos como ellos.

Y así sigue, y sigue, y sigue, y sigue, y sigue, y sigue....

Es cierto, "si no aguantamos el calor debemos salir de la cocina."
Pero, afortunadamente, el calor del amor de Dios y el de los
inmigrantes pueden desvanecer cualquier dolor, aún el calor de la
cocina del Infierno.

Las palabras de nuestra fe nos incitan a dar un sentido a nuestro
trabajo y hospitalidad. "Dejen que el amor de hermandad viva en ustedes y no se olviden de acoger extranjeros, porque es así que algunos han acogido ángeles sin darse cuenta." Sabemos que la señal clásica de
nuestra aceptación del misterio de Dios es acoger y hacer un lugar para
el extranjero.

Recen por nosotros para que podamos continuar a acoger al extranjero y
a los ángeles, al menos cuando trabajen las cañerias.

M.L.Z., L.Y.Z

Trabajador Católico de Houston, Vol. XVII, No. 3, mayo-junio1997.

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