Cristo no murió por oro TRANSFORMADOS POR ESPIRITUALIDAD DE TRANSFIGURACIÓN por Marcos y Luisa Zwick [página 1 de 2]
Escribimos esto el 6 de Agosto. Este día está indeleblemente marcado y grabado en nuestras
almas. La Luz de Tabor La Iglesia Cristiana del Oriente y los Padres de la Iglesia Primitiva nos recuerdan que los ojos simplemente mortales y la carne mortal no pueden ver al Cristo glorificado y transfigurado. A menos que hayamos sido transformados en Cristo, a menos que hayamos muerto a nosotros mismos y simplemente nos hayamos revestidos en Cristo, no podremos nosotros ni ver ni soportar la Transfiguración. Se requiere una transfiguración o transformación de la persona entera en Cristo, para poder ver a Cristo transfigurado. El cambio en el Monte Tabor de los Evangelios no está en Cristo tanto sino en los apóstoles, quienes fueron habilitados para comprender la Luz Divina en proporción directa a su posesión del Espíritu Santo y su unión con Cristo. "Ves tú que ante esta luz, los ojos que pueden ver naturalmente están ciegos? Aún los discípulos vieron ésto, pero no podían mirar fijamente hacia ella." (San Gregorio Palamas) En un artículo reciente en el National Catholic Register (7/31), P. Alexei Smith, Párroco de la Iglesia Ruso-Griega Católica San Andrés, en El Segundo, California, nos dice que en el Cristianismo del Oriente (a diferencia del Cristianismo del Oeste), la transfiguración es "la fuente de una espiritualidad completa." El cita a los sacerdotes de la Iglesia primitiva, como Origen, enfatizando que "se necesita progreso espiritual para ver a Cristo." ¡Qué reto para nosotros! Espiritualidades populares hoy en día a veces omiten o se burlan de la idea de progreso en oración, aunque los místicos siempre han visto esto como el corazón de la vida espiritual, una preparación para poder ver la visión de Dios. Nosotros a veces vemos increíbles ejemplos de la transformación que se lleva a cabo en las vidas de la gente cuando son contemplativos que están transfigurados al revestirse en Cristo. Uno no tiene que vivir en un monasterio para ser un contemplativo--de hecho, algunos de los mas grandes ejemplos son las personas de acción. La Transfiguración de Bartolomé de Las Casas, O.P. En su libro sobre Bartolomé de Las Casas Gustavo Gutiérrez describe la tranformación cuando él cambia profundamente de un sacerdote que tenía su propia encomienda y sus propios Indios (una vez se le rehusó la absolución porque no compartía su fé con ellos), a un profeta que pasó su vida en defensa del "Cristo azotado de las Indias," los Nativos Americanos que sufren. (Gustavo Gutiérrez, En busca de los Pobres de Jesucristo, Instituto Bartolomé de las Casas-Rimac y el Centro de Estudios y Publicaciones, Lima, Peru) Las Casas llegó a "Las Indias" solamente diez años después de Colón. Y así el presenció casi desde el principio la "prematura e injusta muerte de los habitantes de estas tierras." Fue la matanza de las personas indígenas que produjo su transformación, y su percepción de que era difícil, o mejor dicho, imposible, predicar el Evangelio a los pobres bajo estas circunstancias, como lo escribió en su última obra: "Cuando predicamos a los Indios la humildad y pobreza de Jesucristo, y cómo El sufrió por nosotros, y cómo Dios se regocija en los pobres y en aquellos a quien el mundo desprecia, ellos piensan que les estamos mintiendo." Gutiérrez nos dice que habiendo pasado su vida entera meditando sobre la persona de Cristo, Las Casas se sintió abrumado por las injusticias que se hacían a los indígenas por los conquistadores españoles. El creía en S. Mateo 25: "Lo que tú hagas a uno de estos más pequeños, me lo haces a mi." Su meditación personal sobre la figura de Cristo lo llevó a ponerse a sí mismo al servicio de la proclamación del amor de Dios por todos y cada una de las personas, especialmente por los pobres de su tiempo, los indígenas. El gran tema de su vida era el Dios de Jesucristo, el Dios que vivió en la historia. Esto era la fundación de agudo sentido del valor de las personas, de su vida y libertad, y de su particular sensibilidad a los más olvidados y aquellos a quien el mundo desprecia. Para mantener este testimonio de servir a los pobres de Latinoamérica, Las Casas tuvo que sufrir mucho y "pasar por el lago de la infamia y tribulación" (sus propias palabras). Las Casas sabía que él tenía que ser como Moisés y nunca dejar caer sus brazos ni sus esfuerzos por los pobres que sufrían. El escribía y escribía acerca de estas injusticias, viajaba de ida y vuelta a España y no dejaba de hablar de la necesidad de un cambio de corazón. Para Las Casas era muy simple: la salvación no se puede separar de la justicia. Para él era la característica propia de los seguidores de Jesús el proclamar y dar testimonio de la voluntad salvadora de Dios, "de establecer justicia y derecho." Era imperativo para él, una condición para obtener la visión de Dios cara a cara. Transformado por Cristo, Las Casas caminaba por el mundo en busca de los pobres de Cristo. Como nos dice Gutiérrez, por aquellos pobres él luchó y entre ellos anunció el Evangelio en una sociedad que se estaba estableciendo en una fundación de pillaje e injusticia. En los afligidos y flagelados habitantes de estas tierras, Las Casas podía ver la presencia del mismo Cristo. Las Casas no estaba sólo Un descubrimiento importante para nosotros al leer el libro de Gutiérrez fué que Las Casas no estaba completamente sólo en su lucha por justicia para la gente nativa en Latinoamérica en ese tiempo. No solamente fué capaz de influir a otros para que compartieran su modo de pensar, sino también tenía muchos aliados entre la Iglesia incluso entre algunos de los oficiales reales y miembros del Concilio de la India. Pero personas poderosas lucharon contra las ideas de Las Casas de justicia para los pobres. Ellos tenían que justificar el tomar el poder político y las tierras y el oro de la gente nativa. Ellos publicaban sus artículos y atacaban su posición. La respuesta de Las Casas fué clara: "Cristo no murió por oro." El apropiarse de la riqueza de los indígenas sin ninguna autoridad es cometer un"pecado mortal de saquéo o robo." España única entre las naciones El diálogo sobre la injusticia a las gentes indígenas de
América Latina parece ser único para España. Puesto
que los Ingleses escriben la historia, hemos oído mucho acerca de
la crueldad de España en este tiempo en la historia. Inglaterra y
España eran enemigas y los Ingleses presentaban una imagen cruel
de España y de la Iglesia Católica, una imagen que ellos hubieran
podido presentar también de ellos mismos tocante a la colonización
de los Estados Unidos. Desafortunadamente no había un Las Casas inglés
para proteger las víctimas de las manos de los ingleses. Los ingleses
no mencionaban nada de los derechos de la población nativa. Como
nos dice Gutiérrez, todas las naciones europeas envueltas en colonizar
las Américas realmente "están orgullosos de lo que han
efectuado en las Indias, lo consideran como civilizar y evangelizar."
Pero Gutiérrez enfatiza que "Solamente España tuvo el
valor de llevar a cabo una discusión comprensiva sobre la ética
y moralidad de la presencia europea en las Indias. En los otros paises del
viejo mundo, el derecho de ocupar estas tierras era considerado como demasiado
óbvio como para ser cuestionado. |