Cristo no murió por oro TRANSFORMADOS POR ESPIRITUALIDAD DE TRANSFIGURACIÓN [página 2 de 2]
América Latina Hoy Para muchos de los indígenas de América Latina hoy, las cosas todavía no han cambiado--ellos viven bajo las terribles condiciones de pobreza e injusticia. Muchos latinoamericanos están todavía trabajando por salarios que se pueden considerar como salarios de esclavos en Europa y en los Estados Unidos. Tenemos el ejemplo de las maquiladoras hoy, donde en América Latina a la gente se la paga por el trabajo de una semana lo que trabajadores de E.E.U.U. recibían antes de la misma compañia por una hora de trabajo. (Así que los trabajadores de América Latina en algunos paises reciben un promedio de $14.00 por semana y los trabajadores de E.E.U.U. reciben $14.00 por hora.) Uno puede ver porque General Motors y Ford recientemente reportaron un tremendo aumento en ganancias. General Motors tiene 300 fábricas en Latinoamérica. Estas ganancias fueron hechas sobre las espaldas de personas que tuvieron que escoger (mientras están trabajando) entre comer o tener un lugar donde vivir. El Tratado de Libre Comercio y El Acuerdo General sobre Aranceles y Comercio (GATT) son los medios de institucionalizar este sistema de maquiladora y están presentándose como la maravilla de libre comercio. Desafortunadamente, libre comercio tiende a dar la ventaja a aquellos que ya tienen capital, no a los pobres. Hace todo para beneficio de negocios grandes y oprime los pequeños negocios y agricultores. El Tratado de Libre Comercio ya ha sido aprobado, pero puede ser reformado. Un editorial del 18 de septiembre, 1993, en la revista America da una advertencia sobre los efectos de estas prácticas. Ellos nos dieron los antecedentes sobre las prácticas de negocios hoy en día en América Central: "Durante la decada de los '80 el Departamento de Comercio U.S. y la Agencia para Desarollo Internacional de E.E.U.U. urgió a los productores estadounidenses, especialmente de textiles y electrónicos, que se mudasen a otros paises, "Ustedes se lo deben a sus inversionistas," argumentaban ellos. El procedimiento era éste: "Compre género en Asia, deje que se lo cosan en Haití (por 14 centavos por hora como ejemplo notorio) o la República Dominicana o El Salvador, y venda el producto terminado en Estados Unidos o Europa." Eliminando tarifas y demandando que los países pobres hagan sus pagos de alto interés por las deudas al Banco Mundial, los mercados en los países pobres han sido inundados con importaciones y los negocios pequeños, cooperativas, y ranchos (alternativas ideales cristianas), no han podido competir con los negocios grandes y la pobreza entonces ha empeorado en México y América Central. La responsabilidad del Banco Mundial y el Fondo Internacional Monetario es grave a esta injusticia. Sus masivos proyectos en América Latina en los últimos 50 años han causado trastornos sociales que incluyen enormes migraciones a las ciudades grandes, donde la gente no tiene trabado. Y los sacrificios que requieren de esta gente para empezar a pagar las deudas enormes y pagos de intereses que se deben a las instituciones hacen la vida imposible para los pobres. "Yo no estoy diciendo que ellos directamente desean matarlos" ¿Cómo puede una persona con acciones de General Motors (o con acción en otra compañia que está obteniendo ganancias grandes a costa de los pobres) recibir dividendos con impunidad, sabiendo que cuando estas compañías tenían sus fábricas en E.E.U.U., ellos pagaban un promedio de $l4.00 por hora y ahora están pagando $14.00 a la semana o menos? Nosotros aquí en Casa Juan Diego recientemente recibimos algunas acciones de petroleo. Las vendimos inmediatamente por miedo a participar en la opresión, y el dinero se usará para ayudar a aquellos que han sido forzados a inmigrar por sus bajos salarios. Los inversionistas de estas compañías no quieren perjudicar a los de América, ni forzarlos a inmigrar ilegalmente a Estados Unidos, pero sí quieren hacer dinero (ganancias). Es fácil olvidar que "Jesús no murio por el oro." Desafortunadamente para nosotros, los sufrimientos de los pobres y oprimidos no son tan visibles como en los días de Las Casas, pero todavía estamos obligados a saber de donde viene nuestro dinero. No estamos considerando ésto como una cuestión política, sino como una cuestión religiosa--una cuestion de justicia. Como señaló Las Casas en su denuncia de la exterminación de los indígenas y la destrucción de sus tierras, el sistema tenía que cambiar para que los pobres no sean usados como animales, sin respeto como criaturas vivientes. El escribió: "Yo no estoy diciendo que ellos directamente desean matarlos por el odio hacia ellos. Estoy diciendo que ellos desean ser ricos con abundancia de oro, que su meta, por medio del trabajo y sudor de los indios afligidos y angustiados, usándolos como medios e instrumentos sin vida, y que sobre eso, necesariamente, sigue la muerte de todos los indios". La respuesta cristiana - radicalmente diferente ¿Cómo puede uno cegarse por el oro para no ver cómo los trabajadores están muriendo? ¿Cómo puede la gente estar tan interesada en ganancias y en mantener un estilo de vida elevado que no les permite ver, o están dispuestos a racionalizar y reducir a lo mínimo el efecto de decisiones sobre el sufrimiento de los pobres en América Latina? Parece ser una debilidad humana de muchos siglos. Se necesita una claridad de visión El Catecismo de la Iglesia Católica (sorprendentemente, alto en la lista de mejores ventas de Publishers Weekly en E.E.U.U.), presenta algunas guias muy necesitadas para los católicos de hoy, diciéndonos que "Las naciones ricas tienen una responsibilidad moral grave" respecto a las naciones más pobres (2439). La sección sobre "Justicia y solidaridad entre las naciones" define claros imperativos morales para las naciones y sistemas financieros: "Es preciso también reformar las instituciones económicas y financieras para que promuevan y potencien relaciones equitativas con los países menos desarollados" (2440). Y "es preciso sustituir los sistemas financieros abusivos, si no usureros, las relaciones comerciales inícuas entre las naciones, la carrera de armamentos, por un esfuerzo común para movilizar los recursos hacia objetivos de desarrollo moral, cultural y económico "redefiniendo las prioridades y las escalas de valores" (2438). ¡A los seguidores del Nazareno se les pide redefinir sus prioridades y valores de manera que concuerden con el Evangelio! El nuevo catecismo nos recuerda en las palabras de San Juan Crisóstomo, uno de los primeros Padres de la Iglesia, que "No hacer participar a los pobres de los propios bienes es robarles y quitarles la vida. Lo que poseemos no son bienes nuestros, sino los suyos" (2446). Y el catecismo reafirma que aquellos que están oprimidos por la pobreza son el objeto de un amor de preferencia por parte de la Iglesia" (2448). Se Necesita Transformación Se necesita que surjan personas de fe que puedan imitar a Bartolomé de Las Casas en su respuesta a la injusticia y las necesidades de los pobres. Puede ser que el Catecismo de la Iglesia Católica pueda ayudar a que esto suceda. Los cristianos de hoy en día necesitan participar en la misma transformación como Bartolomé de Las Casas en darse cuenta de que Cristo no murió por oro--ni tampoco por lucro. Es humanamente imposible esperar que la gente sufra la ignomínia que conlleva al ir en contra de las tendencias económicas que dominan nuestra cultura Occidental. Pero con la gracia de Dios y una entrega a la vida espiritual, nuestras mentes y corazones pueden someterse a Cristo. Como Podemos Responder al Sufrimiento Las imágenes que pasan a través de nuestra televisión casi a diario de personas que sufren de muchas partes del mundo son abrumadoras a cualquier persona sensible y son seguramente abrumadoras para muchos cristianos comprometidos. ¿Cómo podemos responder a la inhumanidad de hombres y mujeres hacia la humanidad? ¿Cómo respondió Las Casas? ¿Se refregó las manos en desesperación o quedó inmovilizado? ¿Cómo respondió Dorothy Day del Movimiento Trabajador Católico? Ella era una persona que toda su vida fue muy sensible a las necesidades de los pobres que sufren, pidiendo a los cristianos que respondieran. Estas dos personas a veces se preguntaban acerca de cierta gente "que pasan por el nombre de cristianos", al oprimir a los pobres. Pero ambos respondieron viviendo con los pobres, viendo a Cristo en los pobres y trabajando y escribiendo sin descanso por la justicia. Es al seguir el ejemplo de personas como Las Casas y Dorothy Day, quienes rezaban diario, meditando sobre el Señor Jesucristo, que todo nuestro ser puede ser transfigurado para que podamos realmente ver a Cristo en los pobres (S. Mateo 25:31 ff.) y con la gracia de Dios para que podamos un día ser una parte de los "justos que brillarán como el sol" (S. Mateo 13:45) cuando el Señor venga en Su gloria, siendo luz y viendo luz, "una bendita y sagrada visión, que es la porción solamente del corazon purificado" (P. Alexei Smith, arriba). Ruegen por transfiguración en Casa Juan Diego. Trabajador Católico de Houston, Vol. XIV, No. 7,Octubre 1994 |