La constitución de E.E.U.U. prohibe subclases de inmigrantes: valores católicos promueven el amor Por Andrew Wright
Esta viaje para todos los inmigrantes indocumentados es terrible, Parece que su pobrísima abuela era la única que estaba
dispuesta a Se me ha solicitada el revisar o más bien discutir un pequeño libro que está estructurado como un simposio sobre la constitucionalidad de la ley de 1996 informalmente llamada Ley de Inmigración. El libro se llama Community of Equals: the Constitutional Protection of New Americans (Comunidad de Iguales: La Protección Constitucional de los Nuevos Americanos, Boston: Beacon Press, 1999). El líder del simposio, el estimado profesor Owen Fiss, propone la tesis, parte I, que los expertos en el campo de la ciencia política (en lo que se refiere a política de inmigración) y ley (en lo que se relaciona a la Constitución de E.E.U.U.) responden y critican, parte II. Más allá de su interpretación de la Constitución y políticas nacionales algunos de los que responden proponen soluciones de innovación al "problema de la inmigración" (que proviene desde 1492, por lo menos). Parte III es la respuesta del Profesor Fiss, reforzando su argumento contra la subyugación. En su tesis, el profesor Fiss arguye que las estructuras legales corrientes han puesto a los inmigrantes documentados o indocumentados especialmente por la Ley de Inmigración de 1996, y han animando a la creación de una subclase de personas en los Estados Unidos soberanos. La Ley de 1996, entre otras restricciones, les quitó las estampillas Esta es la posición tomada por la mayoría de la Corte Suprema
en el caso Player v. Doe, de 1982, en el que la educación de los
niños indocumentados de Texas era el punto de la cuestión.
Al establecer la regla para la educación de estos niños, el
Juez Brennan escribió por la opinión de la mayoría
que al negar la educación a estos niños habría la posibilidad
de crear una subclase permanente de iletrados o analfabetos. Al articular
su argumento, Fiss, distingue entre los beneficios sociales y políticos.
El cree que solo los anteriores deberían ser otorgados a todas las
personas en los Estados Unidos, sin tener en cuenta su estado de inmigración.
Los servicios sociales incluyen emergencia médica, educación
primaria y secundaria, y algunos beneficios de asistencia (estampillas de
comida soporte para El libro no puede sino obligar al lector a registrar su opinión
a la luz El libro no utiliza los recursos de la fe, sean cristianos, musulmanes,
El Señor Freeman hace énfasis sobre lo electoral. Que es la responsabilidad de la gente decidir el destino de los inmigrantes, sin dar ninguna instrucción sobre como "la gente" debe ser verdaderamente informada acerca de decidir sobre el destino de otra gente (­los Inmigrantes!). Si pudiera ser tan atrevido, el tratamiento de cualquier ser humano en Esto no quiere decir que el Profesor Fiss y muchos de los corresponsales apelan solamente a la interpretación iluminada de la Constitución. Ellos hacen énfasis en un sentido de deber moral el tratar a los no-ciudadanos con una cierta medida de dignidad. Esto quiere decir, los inmigrantes deberían tener los medios necesarios sociales y, de acuerdo con una corresponsal, la Señora Gordon, los beneficios políticos si están en tierra de los E.E.U.U. Al desarrollar este sentido de deber moral, algunos autores hicieron énfasis en la historia de este país--es un país fundado por y construido sobre los inmigrantes. Otros hicieron vagas referencias en las duras condiciones que los inmigrantes tiene que abandonar, y en el desafío de muerte en el viaje que hacen para venir a los Estados Unidos, y tratan de soportar a sus familias: reafirmando que los mejores trabajos para los trabajadores pobres en México y Centroamérica son peores que los peores trabajos de acá. Todavía, el alcance moral de los ensayistas le faltan por lo menos dos ingredientes de una visión moral que nos lleva a nuestra acción en beneficio de los menos afortunados: 1) la responsabilidad al causar a los pobres de México y Centro América a inmigrar por nuestro estilo de vida de consumistas, y 2) La relación de acción moral a libertad humana, una libertad que solo puede existir si la dignidad de cada persona es luchada y preservada. Podemos encontrar las semillas de la noción enunciada en las líneas primeras de nuestra Declaración de la Independencia: "Nosotros mantenemos estas verdades como autoevidentes que todos los hombres han sido creados iguales " Mientras que es verdad que los mismos padres fundadores de los EUA no actuaron en esta creencia (por lo tanto, esclavitud) no se puede negar que lo soñaron, por gracia de Dios. Es la filosofía de Emmanuel Mounier del personalismo que correctamente ordena moralidad a la ley con el último fin de ser la libertad de cada persona humana: "Mediando como lo hace (la ley) entre teoría y practica, entre la absoluta introspección de nuestra preferencia moral y la propagación de la idea moral al público general, la ley dirigida a la libertad es el instrumento de nuestra liberación progresiva y de nuestra profundización de la hermandad en el universo de personas morales. Pero la tensión entre la ética de la ley y la ética de amor coloca el vasto campo de la moralidad personal entre la banalidad de la regla y la paradoja de la excepción; entre la paciente transformación de la vida diaria y los salvajes esfuerzos reformatorios de la libertad exasperada" (Personalism, University of Notre Dame Press, p.77.) Si nuestra moralización no nos lleva a ayudar personalmente a aquellos que sufren, quienes quiera que sean, y tomar en cuenta de nuestro rol en su sufrimiento, como con los inmigrantes, es farisaico. La moralidad, siendo ambas una asunto comunal y personal, va al tronco de los tres ramas del gobierno, ¡la gente! Si nuestras raíces no están en el amor desinteresado de nuestros vecinos pobres, somos parte de un árbol agonizante. Al menos una de los autores que respondieron, la Señora Young, estaba lista a admitir las implicaciones de las conexiones transnacionales. Esto quiere decir que una razón por la que vienen los inmigrantes es por que las compañías de los E.E.U.U. proveen salarios pobres en sus fábricas de ropa y de aparatos, campos de cultivos de bananas, y líneas de ensamble de carros y computadoras. Ella falla en reconocer que siendo de Pittsburgh la hace no menos conectada a estos inmigrantes que alguien en el suroeste de los Estados Unidos. Yo invito a cada lector a inspeccionar su ropa, para ver quien lo hizo, ver sus aparatos, y las etiquetas de su carro para ayudar a visualizar nuestra conexión con nuestros hermanos y hermanas al sur de la frontera. No es coincidencia que desde que se aprobó los Tratados de Libre Comercio, la patrulla de la frontera se ha triplicado y los procesos de deportación se han incrementado en un 100% en el año pasado solamente. Debemos mantener una fuente de mano de obra esclava mientras nuestras marcas favoritas crucen la frontera. La globalización no es solo sobre el mercado para beneficiar a
los Este es la idea más amorosa presentada en el libro. Ciertamente la libertad permitida por nuestra gran constitución debe ser atemperada por nuestra falla para actuar por nuestros pobres por amor, buenos trabajadores hermanos y hermanas aquí y mas al sur. Los inmigrantes arriesgan sus vidas y sus "derechos inalienables" al cruzar una frontera arbitraria de estilo de vida sostenida por aquellos que no cruzan. Cada inmigrante es una persona, creada por el mismo Dios que merece el mismo amor (i.e. comida, ropa, techo, un salario de vida, y libertad). Tanto como yo se, nosotros seguimos siendo "una nación bajo Dios." Un Dios que no va a cuestionar nuestro estado de nacionalidad o que también interpretamos la ley, sino más bien, ¿cuánto hemos amado? ¿Dimos de comer al hambriento, vestimos al desnudo, la dimos bienvenida al extranjero, enterramos a los muertos? Trabjador Católico de Houston, Vol. XIX, No. 6, noviembre 1999. |